En un acercamiento a los modos más cotidianos de entender y vivir el olvido y la memoria, quisimos dar inicio al museo con un breve juego de participación. En varios de los espacios visitados en la zona centro, propusimos a los asistentes abrir la conversación sobre las varias caras que tiene el olvido y sobre lo que necesitamos recordar.

En cada dinámica se fue configurando un muro de olvidos y de memorias que dejan ver fragmentos de esa materia volátil que es el tiempo y el modo en que retenemos, archivamos y relatamos lo que nos importa. Lo que posponemos y lo que quisiéramos poder olvidar…


 

Tunja, 6 de junio


 

Duitama, 26 de junio


 

Turmequé, 27 de junio


 

Pero, ya que el museo es también un espacio del presente, de cómo pensamos y sentimos el ahora en relación al pasado y el futuro, quisimos hablar con los participantes al respecto. Pensando en olvidos y memorias, y en trabajar para abordarlos, ¿qué es lo que tenemos para dar?  Parte de la conversiación giró entonces también sobre lo que nos frena, lo que se atraviesa en los procesos de colaboración o de creación.

Es la intención que el museo abra sus puertas poniendo en discusión y en acción las tensiones entre lo local y lo regional, entre las disciplinas y los oficios, y que las dinamice de modo que puedan abrir posibilidades, tender puentes entre proyectos y contextos.