Carolina Bácares Jara

Maestra en Artes Plásticas de la Universidad el Bosque, Bogotá (2008) y Magíster en Producción Artística con especialidad en Arte Público de la Universidad Politécnica de Valencia, España (2012).

Su trabajo se desarrolla desde una plena concepción del tiempo y la memoria. A través de la exploración de la imagen fotográfica de los álbumes familiares desarrolla obras que giran alrededor de la reconstrucción del pasado, sobre recuerdos e historias perdidas. Para ella  la casa, un recorrido, la calle, una fotografía de un álbum familiar, un recorte de periódico, un sonido,  un aroma, hacen parte de una narrativa histórica viva y por tanto, susceptible de ser designada como objeto artístico.

cabaja75@gmail.com

carolinabacares.wordpress.com

 

50 Cartas

El proyecto 50 cartas se concibe a partir del acercamiento a una serie de cartas encontradas en la casa de mis abuelos paternos en el municipio de Moniquira, Boyacá.

Tras el fallecimiento de mi abuelo y en el proceso de recoger sus objetos personales, la familia descubrió una serie de documentos de carácter privado que fueron ocultados o quizás olvidados por él mismo en el transcurrir del tiempo. Como un tesoro que habitaba solo en la memoria de sus protagonistas, se descubrieron cientos de fotografías familiares y cartas que relatan y describen  las vicisitudes, el desarraigo, los miedos, y el vínculo entre dos personas en plena época de la Violencia en los años cincuenta en Colombia.

Mi abuelo Manuel tuvo que exiliarse en la ciudad de Bogotá en 1949,  tras constantes amenazas y hostigamientos por parte de grupos conservadores. Así mi abuela quedó a cargo de la casa y de la familia. Durante los años en los que estuvieron separados su única manera de comunicación fue a través de cartas que, tras varias décadas, se conservaron como testigos silenciosos de esta historia.

Ahora y tras este hallazgo, esa historia se reconstruye toda vez que es contada, en el momento mismo que esas cartas son leídas. Así, nuestro presente se torna pasado, somos y estamos marcados por ese preciso instante en el tiempo. Esos documentos epistolares se despliegan entre lo privado y lo público, son capaces de habitar en el presente, pues nos  hablan de una memoria latente, viva.

El  desarrollo de este proyecto se encamina a la reconstitución de dicha memoria. ¿Qué pasará cuando estas cartas dejen de existir como un objeto físico? Su materialidad está sujeta al límite por las condiciones a las que han sido expuestas, el tiempo y la humedad climática han generado una descomposición de los documentos.

Entonces, ¿de qué manera se preservarán esas cartas y fotografías? Quizás y desde este punto es que se involucra la creación, al sustraer de este archivo la narración que lo soporta. Es adentrarse en el relato privado, es cuestionarse desde el ahora, como hijo o nieto de esa historia, es percibir que a pequeña o gran escala nuestra familia deviene del conflicto y que nuestra identidad se reconfigura al introducirnos dentro de esta historia.

La obra se irá elaborando en base misma al encuentro con el archivo. Cada lectura de cada párrafo deviene un nuevo descubrimiento. Así, la oralidad de las cartas se convierte en una necesidad intrínseca y en la forma más natural de entender esas memorias. En ese proceso también se elaborará un árbol genealógico a partir de una arqueología familiar desde las repercusiones, consecuencias, transformaciones e imaginarios que se conciben desde  los mismos documentos.