Catalina Jaramillo Quijano

Medellín, 1981. Artista plástica egresada de la Universidad Nacional de Colombia. Entre sus distinciones se encuentran el primer premio en el XXXIV Salón Cano; Mejores proyectos de grado en artes de Colombia (MAC, 2008); segundo lugar en el séptimo Concurso de Arte Joven, Embajada de España – Colsanitas; y fue seleccionada para el programa de intercambio de residencias en El Matadero (Madrid) en el marco de ARCO 2015. Su trabajo se encuentra en la exposición permanente del Banco de la República Uno lo mío y lo tuyo. Ha expuesto individualmente en la Galería Sextante, Galería Jenny Vilà y Espacio Odeón.

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Biblioteca ilegible de libros fantasma

Las bibliotecas invisibles son libros nombrados dentro de otros libros, pero que jamás han sido escritos, leídos o publicados; sin embargo se citan como reales. Entre estas bibliotecas hay innumerables anécdotas sobre catálogos de libros inexistentes; ejemplares que se consideran perdidos o destruidos, pero de los que no hay prueba alguna de su existencia; estanterías como la de Charles Dickens con lomos de libros imaginarios y libros como el Necronomicón, que finalmente es sólo la cita de un libro dentro de un libro. Hay millares de libros inexistentes, de escritores inexistentes o no, que moran sólo en el espectro intangible; de ellos sólo retenemos un recuerdo distraído, desatento, que no implica búsqueda y queda destinado al olvido.

A partir de la búsqueda de estos falsos libros mi idea es recrear una biblioteca invisible, será una selección arbitraria, asumiendo la postura del bibliófilo, del coleccionista que prepara su muestrario según decisiones de carácter íntimo. Al hacer una selección de libros inexistentes quisiera dar cuenta de la naturaleza de un sujeto; me gustaría recrear una biblioteca de un personaje particular, una biblioteca íntima.

La Biblioteca Ilegible de Libros Fantasma podría alojarse plácidamente en el museo efímero del olvido, pues son libros escritos por seres sin tiempo, habitantes del presente de quien los lee distraídamente, que no son recordados pues no existen. Siguiendo el ímpetu del que archiva y clasifica como ejercicio de memoria, la biblioteca representa ese lugar evocador que pertenece al presente pero vive de objetos del pasado (al igual que los museos).

El eje conceptual del proyecto se articula a partir de la biblioteca invisible como lugar de acceso imposible, libros ilegibles como formas de documentación que habitan fuera de la materialidad,  de allí parte la asociación con la fantasmagoría (arte de representar figuras por medio de una ilusión óptica). La idea de usar un medio obsoleto como las linternas mágicas para hablar de libros inexistentes, refuerza el carácter fantasmal de la obra. La pieza genera un doble acercamiento, visual y narrativo, puesto que cada instalación permite una lectura de traducción del dispositivo y de los libros en sí.

Se hará una instalación que se compone de 6 dispositivos: 3 linternas mágicas y 3 muebles-biblioteca. Los 3 muebles-biblioteca contendrán los 361 libros dibujados directamente en un material traslúcido; se construirán los armazones de las bibliotecas que harán las veces de pantallas, para proyectar los libros en un material opaco en el frente de cada mueble; los libros y la iluminación se ocultan dentro del mueble mismo, se hará una instalación de luces led al respaldo, para proyectar los libros en el soporte opaco; tendrán el título y el autor dibujados a mano, siguiendo rigurosamente la estética editorial del tiempo en el cual se citan. Me interesa la idea de la imposibilidad de la lectura y la biblioteca sólo dejará entrever el título y autor de los libros, mas no permitirá su manipulación. Serán un total de 361 ejemplares, como en la biblioteca ideal sugerida por Georges Perec en Notas breves sobre el arte y modo de ordenar libros. Para las linternas mágicas se construirá una mesa en la que se situarán los dispositivos de proyección; cada linterna proyectará una carátula sobre un libro blanco puesto en una repisa en la pared.

La instalación acentuará el aire fantasmagórico de los libros: libros que se transforman en monumentos. Mi interés en la idea de la metaliteratura (libros dentro de libros) está en su fuerza poética, en las posibilidades de explorar otras narrativas, así como confrontar la imagen literaria con la imagen ilusoria, convertir la biblioteca en un columbario impenetrable. Cada pieza encriptará la narración, generando otra metanarración en el vínculo de los artefactos estériles y obsoletos con la literatura imposible.