Jhonatann Salcedo y Julio César Correa

El que siembra su maíz, recoge su fríjol

El título de la propuesta “El que siembra su maíz, recoge su fríjol”, hace alusión a que estos dos productos se han sembrado juntos, en una relación de solidaridad. El maíz le sirve al frijol de tutor para enredar su tallo y, a la vez, el fríjol le provee al maíz de sombrío.

Hemos olvidado lo que no debemos olvidar, pero aún algunas personas recuerdan y hacen que reflexionemos sobre nuestro pasado, para visionar un posible futuro o no repetir ese pasado. Hay olvidos que hacen parte de la destrucción del tejido social. Unos quieren borrar hasta los recuerdos. En nuestras regiones el olvido es un diario vivir, queremos con la comunidad recordar parte de un pasado porque aunque la región está allí, ya no es como era.

Para tal fin, se trabajó con estudiantes del grado décimo del colegio Jose Miguel Silva Plazas, institución educativa del sector de Surba y Bonza de la ciudad de Duitama, Boyacá, cuya modalidad educativa es el ecoturismo, acogiéndose a la vocación de la zona. Se propuso que los estudiantes realizaran un ejercicio de investigación sobre la cultura alimentaria de la región, tomando como referencia su propia familia, indagando en las costumbres de dos generaciones anteriores a la suya, como lo son padres y abuelos. En todo el proceso estarán guiados tanto por la docente que dirige la asignatura como por los responsables del proyecto. Se busca que los jóvenes identifiquen los cambios que ha tenido la región en cuanto a los alimentos producidos en la finca, los que compran, los que se venden, los que se preparan y cómo ello influye en la economía familiar, el empleo y la ocupación, salud y enfermedad y nuevas costumbres alimentarias.

Esta investigación se traduce en una muestra gastronómica y ofrenda que se realizará a manera de performance durante la inauguración de la exposición en Duitama. La socialización de estos hallazgos le facilitará a las comunidades una mirada reflexiva sobre el pasado que ha tenido su propio entorno. Así mismo evidenciar lecturas integradoras de la realidad local, donde la alimentación tiene que ver con aspectos económicos, sociales, políticos, ambientales y que los cambios generados y que se viven en el presente, no deben ir en detrimento de la calidad de vida de las comunidades.