María Elvira Escallón

Su trabajo muestra un énfasis en el proceso y se desarrolla alrededor de ejes temáticos como cultura, naturaleza y patrimonio.  Se ha caracterizado por heterogeneidad formal; las intervenciones escultóricas e instalaciones en lugares generalmente inaccesibles- que luego registra fotográficamente- son las formas más frecuentes de trabajo. Dichas intervenciones pueden ser a veces sutiles y casi imperceptibles. Otras veces se producen a partir de  acciones repetitivas, que involucran trabajo pesado y que adquieren un carácter irreal o absurdo. Cobra importancia la proveniencia del material que se utiliza, tanto como la forma especial en que el material se procesa en cada proyecto. Hay una búsqueda por hacer tangible la condición temporal del objeto y el interés por traer al presente la memoria histórica, social y política de lugares específicos.

 

villaescallon@yahoo.com
maiaelviraescallon.org

 

Una espada de hierro meteórico

El proyecto hace parte del Pequeño Museo del Aerolito de Santa Rosa de Viterbo. El aerolito cayó el año de 1810 dentro de una lluvia de meteoros. Recolectando pequeñas piezas de dicha lluvia, por 1823, fue forjada una espada de hierro que hombres de ciencia y otros notables regalaron al libertador Simón Bolívar. Llevaba la siguiente inscripción:

¨Hierro caído del cielo para la defensa de la libertad¨.

La inscripción confiere a esta espada un carácter sobrenatural, puesto que conecta su material -ya de por sí celeste- con la voluntad divina y con la lucha del hombre por la libertad. Tiene así elementos para ser una espada mítica.

El proyecto se propone volver a encontrar la forma de esta antigua espada desaparecida, darle una imagen, poner a circular la historia de su existencia.

Se desarrollará una investigación en busca de mayor información sobre ésta y otras espadas históricas que orienten aspectos relacionados con su forma, peso, materiales y elementos de empuñadura y hoja. La investigación también abarcará historias de las espadas del libertador, orígenes mágicos de otras espadas, ceremonias de consagración, entre otros temas. Con base en esto, la imagen de la espada irá apareciendo, hasta llegar el momento en que sea posible dibujarla a tamaño natural, sin predeteminar la forma final que adquirirá.

La presencia de la espada de combate del Libertador es inestable, su desaparición de antaño sumada al hecho de no ser expuesta han fortalecido su potencial simbólico. También vemos que tiende a multiplicarse: después de robada y devuelta por el M-19,  se conserva celosamente en las bóvedas del Banco de la República, pero circulan versiones acerca de que se devolvió una réplica y que la original aun en manos de grupos insurgentes, recorre las montañas de Colombia. Varios grupos diferentes han comunicado públicamente tenerla. Hay rumores sobre una sentencia que parece regir sus apariciones y desapariciones, según la cual la espada de combate del libertador sólo regresaría cuando vuelva la justicia social al país.  Me interesa especialmente este aspecto de voluntariedad de este objeto, característico de varias espadas míticas.

La espada ceremonial del Libertador por otro lado, una joya confeccionada en Perú, ha sido multiplicada incesantemente por el gobierno chavista para regalarla a los amigos del régimen, al punto que la última ceremonia fueron entregadas más de 300 réplicas.

La espada que nos ocupa ya fue efímera, apareció fugazmente y su rastro se ha perdido.